Joaquín Antonio Peñalosa escribe: «A qué compararé su poesía? Al trébol de cuatro hojas que es el de la buena ventura. A las cuatro estaciones del año y a las siempre floridas de Vivaldi. A los cuatro movimientos de la sinfonía: allegro, cantabile, vivace, andante moderato.

El número cuatro identifica la poesía de Antonio Balsera: imaginativa, meditativa, afectiva y reflexiva. El historiador ve hacia atrás. El psicólogo, hacia adentro. Sólo el poeta tiene cuatro miradas: hacia afuera y hacia delante, hacia arriba y hacia dentro. El trébol de cuatro hojas«.